TIC, desarrollo y gobernabilidad

Ongawa-2

Fuente: ONGAWA, 2013

Síntesis:

En la actual sociedad de la información, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) es una realidad cotidiana. En concreto, éstas están cada vez más presentes tanto en el sector productivo y profesional, como en el ámbito personal en el que forman parte de nuestros hábitos de relación social.

Sin embargo, no se deben considerar las TIC como una simple herramienta de entretenimiento sino que éstas son un instrumento clave para potenciar el desarrollo en nuestro contexto actual. Estas potencialidades inherentes a estas tecnologías son una gran oportunidad para mejorar procesos y servicios en las dimensiones esenciales del desarrollo humano (salud, educación, actividades productivas, administración pública y participación ciudadana, sostenibilidad medioambiental, derechos humanos,…) pero también para aumentar el capital social de los agentes de desarrollo, facilitando y fortaleciendo las relaciones entre instituciones gubernamentales (locales, nacionales e internacionales), empresas, centros de investigación, ONGD, medios de comunicación, etc.

Desde ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano, creemos que la tecnología es un instrumento muy potente para contribuir a garantizar los Derechos Humanos. Por ello, en el año 2007 inició el programa Willay con el objetivo de mejorar la gobernabilidad democrática en las zonas rurales del país, a través del uso apropiado de las TIC orientadas a mejorar la gestión pública promover la transparencia y rendición de cuentas; y fortalecer la participación ciudadana. Desde entonces, se ha demostrado el rol de las tecnologías en la modernización del estado, la mejora de los servicios públicos y la toma de decisiones informadas pero también su potencial para garantizar los derechos humanos como el acceso a la información pública, la libertad de expresión, la participación y la igualdad entre hombres y mujeres.

Las numerosas iniciativas de utilización de las TIC como apoyo a los procesos de desarrollo muestran el enorme potencial de estas tecnologías. Sin embargo, para que su uso sea significativo en el desarrollo, es necesario que sea un uso con sentido. Es decir, se deben conocer las herramientas y saber cómo y cuáles usar, en función de determinados objetivos individuales o colectivos. Además, las acciones deben ser integrales siendo el rol de las tecnologías un medio y no un fin.

Es decir, las TIC en sí mismas no son suficientes para mejorar la situación de las personas sino que también hay que reforzar capacidades y acompañar los procesos de gestión y mantenimiento con el fin de asegurar las sostenibilidad de las intervenciones. En este sentido, y asegurando su uso de manera apropiada, las TIC pueden contribuir de manera significativa al desarrollo y a la consecución, entre otros, de los Objetivos del Milenio establecidos por las Naciones Unidas.

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